Teatro Real, Madrid

El cielo de Madrid llega al Teatro Real gracias a CinemaNext

Teatro Real, Madrid: un techo que se convierte en cielo

CinemaNext transformó el techo abovedado situado sobre el patio de butacas de uno de los grandes teatros de ópera de Europa en una pantalla de proyección inmersiva de 300 m², sin alterar ni una sola superficie protegida.

Pocos recintos tienen tanto peso como el Teatro Real de Madrid. Situado en la Plaza de Oriente, justo enfrente del Palacio Real, ha sido uno de los teatros de ópera más prestigiosos de Europa desde su inauguración el 19 de noviembre de 1850, y hoy en día figura entre las tres instituciones culturales más destacadas de España. Trabajar en un edificio de esta envergadura significa que la tecnología nunca es lo principal. Lo importante es la experiencia.

El reto

Un teatro de ópera de 1850 no se presta a la tecnología audiovisual moderna. Declarado Monumento Nacional en 1977, el Teatro Real reabrió sus puertas como teatro de ópera en pleno funcionamiento en 1997, tras siete años de exhaustiva restauración, y todos los elementos de su histórico auditorio están protegidos. Por lo tanto, el encargo no consistía simplemente en instalar un sistema de proyección sobre el público, sino en hacerlo de forma invisible: sin hardware visible, sin alterar el patrimonio arquitectónico y sin distraer la atención de la representación que tiene lugar en el escenario. El sistema debía integrarse en la arquitectura y revelarse únicamente cuando se apagaran las luces de la sala.

Se trata de un teatro que ya establece un listón muy alto en materia de ingeniería. Su escenario, uno de los más avanzados de Europa, cuenta con dieciocho plataformas móviles, por lo que cualquier elemento añadido debía cumplir con el mismo nivel de precisión y discreción.

La solución

CinemaNext convirtió el techo abovedado sobre la platea en una única superficie de proyección de 300 m², con mapeo y fusión de imágenes a través de cuatro proyectores láser Epson controlados por un servidor multimedia Watchout. En lugar de adaptar sistemas de suspensión ya existentes, el equipo diseñó soportes a medida e integró cableado de fibra óptica en todo el recinto, ocultando toda la ruta de la señal dentro de la estructura existente. Los proyectores están colocados y calibrados de tal forma que la unión entre la arquitectura y la imagen desaparece por completo.

La instalación, entregada en agosto de 2024, se diseñó priorizando la reversibilidad y la discreción por encima de la calidad de imagen, sin por ello renunciar a ninguna de las dos.

El resultado

El efecto se percibe antes de que se comprenda. A medida que se va oscureciendo la sala, el techo que cubre el patio de butacas da paso a un cielo madrileño que se desplaza lentamente, de un azul intenso y cambiante, justo encima de nuestras cabezas. En una sala con capacidad para unas 1.750 personas, el instinto colectivo no es sacar el móvil, sino levantar la vista.

Esa es la clave del proyecto. El público no piensa en proyectores, servidores ni tendidos de fibra óptica. Lo que vive es un teatro de ópera que, por un instante, pierde su techo y descubre el cielo, y eso es lo que recuerda. En un mercado en el que los recintos compiten cada vez más por los recuerdos que crean, ese es precisamente el resultado que el Teatro Real se propuso alcanzar.

Resumen del proyecto

  • Lugar: Teatro Real, Madrid (teatro de ópera, inaugurado en 1850)
  • Aplicación: proyección inmersiva en el techo sobre el patio de butacas
  • Superficie de proyección: 300 m² distribuidos por toda la cúpula histórica
  • Proyectores: 4 de láser de Epson
  • Servidor multimedia: Watchout
  • Infraestructura: soportes a medida y cableado integral de fibra óptica, totalmente oculto
  • Entrega: agosto de 2024